Se realizó la primera edición del Vans Warped Tour México
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Entre impermeables, botas de lluvia, lodo y mucha agua se escribió el primer capítulo del Vans Warped Tour en México. Después de casi tres décadas de espera desde que el festival comenzó su historia en Estados Unidos, el concepto creado por Kevin Lyman finalmente llegó de manera oficial a la Ciudad de México para convertir durante dos días al Autódromo Hermanos Rodríguez en un enorme punto de encuentro para el punk, el emo, el hardcore, el rock alternativo y la cultura skate.
Como dijo Erick Canales durante el set de Allison el primer día: “Se cumplió el sueño”. Y sí, se notaba que era algo que muchos habían esperado durante años. No solamente entre el público, también sobre los escenarios. Para una generación que creció escuchando a bandas como Taking Back Sunday, Yellowcard, Papa Roach, Finch o The All-American Rejects, tenerlas finalmente dentro de un Warped Tour en México tuvo algo de deuda saldada.
Kevin Lyman, creador del concepto, estuvo presente durante los dos días, al igual que Steve Van Doren, observando desde distintos puntos del festival lo que sucedía entre el público. Más que simplemente estar de visita, ambos pudieron tomar nota de lo que funcionó y de aquello que seguramente tendrá que modificarse si, como todo apunta, el Vans Warped Tour regresa en 2027.
En general, las cuentas son positivas. La primera jornada reunió alrededor de 50 mil personas y el festival consiguió colocarse rápidamente entre los eventos de mayor convocatoria que utilizan el Autódromo Hermanos Rodríguez. Sin embargo, la lluvia volvió a demostrar que puede convertirse en el peor enemigo de cualquier festival al aire libre.
Por momentos las tormentas hicieron complicado el tránsito entre escenarios. El acomodo fue muy distinto al que muchos asistentes conocen del Autódromo y se utilizaron espacios nuevos para instalar zonas de skate, BMX y algunos escenarios que quedaron considerablemente alejados del resto. Con un terreno cada vez más complicado, caminar de un punto a otro se convirtió en parte involuntaria de la experiencia.
Pero si algo caracteriza al Warped Tour es que la música difícilmente permite quedarse quieto. El primer día tuvo algunos de los momentos más fuertes con Joyce Manor, The Aquabats y Taking Back Sunday, mientras Yellowcard convirtió la lluvia en parte del espectáculo y consiguió que miles de personas cantaran y saltaran pese al cansancio. Finch, Atreyu y We Came As Romans también representaron distintas caras de una escena que durante años convivió bajo la etiqueta de emo, punk o metalcore.
Taking Back Sunday, por su parte, entregó uno de esos momentos diseñados para la nostalgia, con canciones que parecían regresar directamente a los primeros años de los dosmiles. Yellowcard hizo lo propio, pero con una diferencia: su regreso no se sintió como una simple visita al pasado, sino como una banda que todavía tiene la capacidad de levantar a un público completo.
Y cuando llegó la noche, Papa Roach terminó convirtiéndose en uno de los grandes puntos de encuentro del sábado. “Last Resort”, “Scars” y “Between Angels and Insects” fueron parte de un cierre que conectó de inmediato con quienes llevan décadas escuchando a la banda.
Pero el Warped Tour no puede medirse únicamente por sus nombres más grandes. Una de las características más importantes de esta primera edición fue precisamente la convivencia entre artistas consolidados y una generación más reciente. BLNKO, Yuno, Moorelo, Say Ocean, Winona Fighter y otros proyectos tuvieron la oportunidad de presentarse ante un público que quizá había llegado por una banda de los dosmiles y terminó descubriendo algo que no tenía contemplado.
Ese puede ser uno de los mayores aciertos del concepto: obligar al público a tomar decisiones. Porque en el Warped Tour no solamente se trataba de esperar al headliner. Había que caminar, la experiencia inicia desde revisar horarios en el icónico inflable, correr hacia otro escenario y decidir qué banda sacrificar porque dos propuestas que querías ver estaban tocando prácticamente al mismo tiempo. Incluso en el segundo día, The Story So Far demostró el enorme peso que tiene una generación más joven dentro de la escena, con una demanda de mercancía que terminó agotándola rápidamente.
También hubo momentos en los que quedó claro que el talento mexicano no llegó para ser simplemente el acto de apertura. Allison reunió a miles de personas y consiguió uno de los primeros grandes coros del festival. Insite hizo lo propio con canciones que forman parte de la memoria colectiva del rock mexicano de los dosmiles. Y mientras los nombres internacionales concentraban buena parte de la expectativa, proyectos nacionales más recientes como BLNKO, Yuno, Moorelo, Sgt. Papers, Flores y Fuego y otros encontraron un escaparate que difícilmente podría ser más adecuado para demostrar que la escena mexicana tiene nuevas historias que contar.
El segundo día cambió de ritmo, pero no de intensidad. Simple Plan, Alexisonfire, New Found Glory, Pennywise, The Story So Far, Motion City Soundtrack, State Champs, Underoath, Alkaline Trio y Thrice llevaron el festival por distintos caminos dentro del punk, el pop punk, el hardcore y el emo. Pennywise fue, quizá, la representación más pura de lo que significa un Warped Tour: velocidad, público desbordado, circle pits y una energía que por momentos hizo que las barreras parecieran demasiado pequeñas.Y precisamente ahí aparece otro de los puntos que deberán revisarse para una segunda edición: la seguridad.
En general hubo un buen trabajo, pero sabemos que en cualquier festival (y particularmente en uno de corte punk) los mosh pits pueden hacer que los ánimos se desborden. En sets como los de BLNKO o Pennywise, las olas humanas llevaron una y otra vez a los asistentes hacia el frente del escenario y pusieron a prueba a los elementos de control. Es parte de la identidad del festival, sí, pero también es una señal de que habrá que encontrar un mejor equilibrio entre mantener esa libertad y garantizar que nadie termine lesionado.
Y como ocurre con cualquier festival de estas dimensiones, tampoco faltaron las malas noticias. Rise Against canceló su presentación del sábado debido al estado de salud de Tim McIlrath. El anuncio llegó prácticamente cuando el público esperaba su aparición y fue un golpe importante, especialmente porque la banda era uno de los actos más esperados de la jornada. El domingo, Jimmy Eat World también quedó fuera del programa, dejando otra ausencia importante para quienes habían marcado a la banda como una de sus prioridades. Dos cancelaciones de este tamaño inevitablemente modificaron la experiencia de muchos asistentes, pero también pusieron a prueba la capacidad del festival para mantener el ritmo cuando desaparecen dos de sus cartas fuertes.
Y ahí apareció nuevamente una de las virtudes del formato: siempre había otra banda. El alma del Vans Warped Tour México terminó siendo esa mezcla. La nostalgia de quienes esperaron durante años para ver a sus bandas favoritas dentro de este concepto, pero también la presencia de artistas que apenas comienzan a construir su propia historia. División Minúscula tuvo, además, uno de los momentos simbólicos de la segunda jornada. Después de Simple Plan, la banda mexicana se encargó de cerrar esta primera edición, poniendo el punto final desde casa a un festival que durante dos días reunió a distintas generaciones de seguidores de la música alternativa.
Al final, el primer Vans Warped Tour México no fue perfecto. Tuvo lluvia, lodo, cancelaciones, escenarios alejados, problemas que seguramente deberán revisarse y momentos en los que la organización fue puesta a prueba. Pero consiguió algo más difícil: que miles de personas sintieran que estaban viviendo un momento que llevaba décadas esperando ocurrir, que el Warped Tour finalmente llegara a México. Ahora viene la parte complicada: aprender de esta primera edición, corregir lo necesario y regresar en 2027 con un festival que conserve precisamente aquello que lo hizo especial: la posibilidad de descubrir una banda nueva mientras corres para alcanzar a la que llevas veinte años esperando ver.













































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