Festival Emblema 2026: Pop tan diverso como los colores del arcoíris
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El Festival Emblema volvió a reunir a miles de personas en el Autódromo Hermanos Rodríguez con una edición que confirmó hacia dónde ha ido evolucionando el evento en los últimos años. Más que un festival centrado únicamente en el pop comercial, Emblema se ha ido construyendo como un espacio donde conviven públicos, generaciones, orientaciones afectivas y gustos musicales distintos bajo una misma estética colorida y despreocupada.
Entre nubes, alas, cerezas, unicornios y escenarios cubiertos de tonos pastel, la edición 2025 terminó de reforzar esa identidad donde el pop latino y anglo funcionan como lenguajes complementarios. Las distintas tonalidades del género (desde el dance pop, el electropop y la nostalgia dosmilera hasta el pop urbano o el trap) convivieron como parte de un mismo ambiente, tan distintos entre sí como los colores del arcoíris. Durante ambos días se estimó una asistencia cercana a las 80 mil personas, alrededor de 40 mil por jornada, convirtiéndose así en una de las ediciones más concurridas del festival.
El sábado arrancó con actos como Juan Duque, Anasof y Joaquina, mientras Christian Chávez provocó una de las primeras reacciones nostálgicas del día entre fans que todavía conectan emocionalmente con el universo de RBD. Más tarde, Orville Peck aportó uno de los shows visualmente más particulares de la jornada, antes de que 'La Jefa' Cazzu tomara el escenario principal con una presentación mucho más sobria, crud y oscura que el resto del cartel, aunque igual de efectiva frente a un público completamente entregado. Conforme avanzó la noche, Mika terminó convirtiéndose en uno de los artistas más alabados de ña jornada con un exhibición que np se guardó nada, cercana con la audiencia gracias a la constante interacción en español y a una energía muy distinta a la que después dominaría Louis Tomlinson, quien reunió a miles de directioners en uno de los momentos más esperados del festival. El cierre del sábado quedó dividido entre la nostalgia pop de Jonas Brothers y sus fans que crecieron junto con ellos y la potencia vocal de LP, quien apareció 30 minutos tarde después de algunos problemas técnicos pero consiguió mantener la atención del público hasta el final.
El domingo continuó con una dinámica mucho más relajada entre escenarios. Juliana, Sech y Ha*Ash mantuvieron el flujo constante de asistentes desde temprano, mientras Emjay terminó protagonizando uno de los momentos más comentados del fin de semana cuando un perro apareció recorriendo la zona del público durante su show, una escena que rápidamente comenzó a circular en redes sociales. Más adelante, Santos Bravos confirmó el crecimiento que han tenido muy poco tiempo con solo un EP recién salido y reuniendo a una multitud importante frente al escenario Park Stage en un récord de asistencia para ese escenario, mientras la sueca Zara Larsson sostuvo el lado más dance y anglo del festival con un set completamente enfocado en todos sus éxitos que han sido virales en los últimos meses. Gloria Trevi tomó el escenario principal ya entrada la noche con un show apoyado más en su experiencia escénica y conexión con el público que en grandes sorpresas visuales, antes de que Kenia OS y su karma cerrara como uno de los actos de mayor convocatoria del domingo, acompañada por miles de sus keninis que prácticamente siguieron cada canción de principio a fin.
Uno de los elementos que más llamó la atención este año fue la presencia mucho más visible de la cultura drag dentro del festival. Además de la participación de figuras relacionadas con la escena, Emblema dedicó un pequeño escenario en la zona central del recinto para performances y expresiones drag, integrándolas ya no como un detalle secundario sino como parte importante de la identidad visual y social del evento. Esa apertura hacia públicos diversos ha sido justamente una de las características que más ha diferenciado al festival frente a otras propuestas musicales recientes en la ciudad.
Pese al ambiente festivo y a la buena respuesta de asistencia, entre varios asistentes también comenzó a comentarse un detalle que en otras ediciones parecía menor: al finalizar el festival no apareció el tradicional mensaje de “nos vemos en 2027”, algo que sí había ocurrido en años anteriores y que ahora despertó dudas sobre la continuidad de Emblema a futuro. Por ahora no existe información oficial sobre una posible pausa o cancelación, pero la ausencia de ese anuncio dejó abierta la conversación entre fans y asistentes sobre el rumbo que podría tomar el Tecate Emblema en los próximos años. Lo que sí es seguro es que todavía hay muchos artistas por incluir o repetir y que quieren amplificar su mensaje y hablarle a su respectiva comunidad a través de un show montado en un festival de esta magnitud.





















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